|
Con mi esposo decidimos encarar el tratamiento de Adriana Baretta en el año 2003 porque teníamos tres nenas y deseábamos mucho que llegara el varón. Mis sobrinas eran también todas niñas, así es que el anhelo por un niño era general en toda mi familia. Llegué a pensar en algún factor genético, ya que mi madre sólo tuvo mujeres, y mi abuela materna también.
Adriana me explicó que no era genético, pero que sí podía ser cultural, ya que habían detectado que en muchos casos se transmitía una costumbre alimenticia de madres a hijas mujeres.
Enseguida me di cuenta de que era cierto, ya que debí cambiar mucho mi dieta. Además, mis hermanas, mi madre y mis tías comían muy parecido.
Hice el tratamiento durante tres meses con todos los estudios, fichas, etc., y luego debí esperar dos meses por una infección. Luego de esto hice un nuevo control con Adriana y ella me dijo que podía intentar, ya que estaba todo bien, y quedé embarazada en el primer ciclo.
Nuestra enjamín era tan grande, que nos negamos a conocer el sexo en las ecografías. Tenía miedo de rechazarla si era nena, aunque siempre supe que la amaría igual. Por fin pasaron los nueve meses, y ¡nació mi hermoso bebé!!!! |